X

Las fases o etapas del ahorro

Uno de los pilares de unas finanzas personales sanas es saber ahorrar, es decir gastar menos de lo que se ingresa. En este artículo, voy a hablar de las que considero que son las principales fases del ahorro. No trataré de cómo conseguir ahorrar, porque tengo muchas entradas sobre el tema, como por ejemplo ésta. Más bien analizaré cuáles son las distintas fases para llegar a una situación económica cómoda.

El ahorro de emergencia

No todo el mundo tiene que pasar por esa fase, pero, por desgracia, es una etapa que muchas personas necesitan emprender cuando han empezado con mal pie su gestión de finanzas personales.

Me refiero a aquellas personas que, no solo no han sido capaces de ir ahorrando parte de sus ingresos, sino que han estado gastando más que sus posibilidades, y por lo tanto se han endeudado. Han tirado del saldo de tarjetas de crédito, de préstamos personales, y ahora, además de sus gastos habituales, tienen que pagar intereses y pagar las deudas.

En esa situación es necesario un ahorro de emergencia. Significa sacrificar un poco de calidad de vida durante una temporada, para ahorrar lo más posible y poder saldar todas las deudas. Existen varios métodos para lograrlo.

Preparar la reserva de seguridad

La segunda fase del ahorro es la primera para muchas personas que no han necesitado la etapa anterior. Se trata de ir acumulando una cantidad, que corresponda aproximadamente a un año de gastos habituales, para disponer de una reserva en caso de emergencias.

Ese colchón se puede ir creando poco a poco, ahorrando de forma habitual cada mes, sin sacrificar calidad de vida. Una de las herramientas más eficientes para lograrlo es usar el método de la transferencia automática.

La reserva para emergencias no es para usar el dinero para irse de vacaciones o comprarse un capricho. Su propósito es poder hacer frente a situaciones imprevistas, como la pérdida de empleo o un gasto totalmente inesperado, como cuando el coche tiene una avería muy gorda y cara. Una vez se haya usado dinero de ese colchón, hay que volver a llenar esa hucha para volver a disponer de una reserva suficiente.

Es recomendable tener el dinero de la reserva en algún producto líquido que pague una rentabilidad, como una cuenta de ahorro remunerada, un depósito que se pueda cancelar sin más penalidades que perder los intereses pendientes, u otro producto similar de bajo riesgo.

Seguir ahorrando para invertir

La siguiente etapa del ahorro consiste en seguir ahorrando cada mes, y a invertir el dinero ahorrado, de tal manera que vaya generando ingresos adicionales. Tienes muchas opciones a tu disposición. Desde la renta fija hasta el sector inmobiliario pasando por la bolsa, fondos de inversión, etc.

Lo que hacen muchas personas es empezar por invertir en su residencia principal, dedicando el dinero ahorrado primero a la entrada, y luego a pagar la hipoteca. Puede ser una opción muy interesante desde el punto de vista de las finanzas personales, siempre que se compre una vivienda a un precio competitivo, y con un tipo de interés también competitivo. Esa inversión permite dejar de pagar un alquiler. Incluso puede ser que la letra mensual sea más económica que el alquiler, permitiendo aumentar la capacidad de ahorro mensual.

También se puede comprar una vivienda para ponerla en alquiler, y sacarle una rentabilidad mensual.

Pero también existe la posibilidad de invertir en otras soluciones. En el blog hablo bastante de invertir en bolsa a largo plazo buscando la rentabilidad por dividendo. Pero hay otras opciones, desde bonos del tesoro (cuya rentabilidad no suele ser muy alta) hasta fondos de inversión. Tendrás que elegir lo que te interesa.

Esa etapa del ahorro puede durar muchos años, pero es un proceso exponencial. Ahorrando e invirtiendo cada mes, los rendimientos de tus inversiones van aumentando poco a poco, lo que te permite aumentar tus ingresos más rápido que tus gastos. Eso permite ahorrar más dinero, lo que ayuda a incrementar el crecimiento de los rendimientos de la inversión.

La etapa final: la independencia financiera

Si empiezas temprano a ahorrar e invertir, después de un par de décadas es bastante probable que veas como los ingresos de tus inversiones serán superiores a tus gastos. Por supuesto, podrías seguir ahorrando e invirtiendo, y tu patrimonio seguiría creciendo. Pero, llegado a este punto, no te haría falta seguir ahorrando. Podrías gastar todo lo que ingresas de tu trabajo y de tus inversiones. Podrías dejar de trabajar. Habrías llegado a la independencia financiera, o como se llamaba antes, a ser rentista.

Como los rendimientos de tus inversiones serán elevados, mientras no gastes más de lo que ingreses, podrás vivir muy bien, sin necesidad de trabajar.

 

 

¿Y tú? ¿En qué etapa del ahorro estás?

Si te ha gustado el artículo, puedes abonarte a mi fuente RSS. También puedes seguirme en Twitter aquí.

Artículos relacionados:

Categorías: Ahorro
Etiquetas: como ahorrar dinero