Para tu proyecto de negocio, tienes que tener un plan

En los negocios como en la vida, hace falta tener un plan, una directriz para saber donde va nuestro proyecto. No basta con una buena idea. Es necesario establecer en detalle como la vamos a ejecutar respondiendo a preguntas fundamentales como: ¿Qué valor añadido voy a aportar a mis clientes? Sin olvidar la viabilidad, la rentabilidad y muchos más aspectos.

¿Cómo estructurar el proyecto de empresa?

 

El plan de negocio tiene que contestar básicamente a dos grandes preguntas. La primera es ¿Cuánto voy a poder vender? Para responderla es necesario trabajar en la definición de nuestra oferta y del valor que aportamos al cliente, y por supuesto hacer un estudio de mercado completo. Significa definir la segmentación de nuestros clientes potenciales, entender cuantos son y que presupuesto dedican a ofertas parecidas a la nuestra. Conocer nuestra competencia y estimar que volumen de venta podemos esperar. Determinar la política de precios y calcular una cifra de negocios previsional.

 

La segunda gran pregunta es: con estas ventas, ¿Soy capaz de rentabilizar el negocio? Para responder a eso es necesario valor la inversión necesaria (con el coste de financiación si se da el caso), calcular márgenes comerciales, valorar todos los gastos y compras necesarios al funcionamiento (instalaciones, personal, servicios, etc.) El estudio de rentabilidad se sintetiza preparando unos estados financieros previsionales (cuentas de resultados, cuadro de flujos, balances) .

 

La estructura del proyecto se dividirá entonces lógicamente en un informe comercial y un informe económico y financiero.

 

Otros aspectos importantes

 

La viabilidad del proyecto no depende puramente de factores económicos (aunque sin duda son los más importantes). Es necesario tomar en cuenta aspectos técnicos, jurídicos, laborales, y en general cualquier aspecto que pueda tener un impacto relevante en el porvenir del negocio.

 

¿Hacerlo solo o con ayuda?

 

Es entendible que muchos emprendedores, para ahorrar quieran hacer un máximo de trabajos por su cuenta, pero, al menos que tengan una sólida formación empresarial, atreverse con el plan de negocio solo no es recomendable. Es tentador porque parece muy sencillo, pero para aportar valor añadido hacen falta conocimientos.

 

Es curioso como a casi nadie se le ocurriría automedicarse sin ser médico, dibujar los planes de su casa sin ser arquitecto o cambiar todas las tuberías de su casa sin saber nada de fontanería, pero para una cosa tan importante como el plan de empresa, su aspecto sencillo parece indicar que cualquiera lo puede hacer, y muchos se atreven con él.

 

Si quiere que esta poderosa herramienta le sirva a entender mejor su proyecto, a valorar la viabilidad, a corregir algunos errores, no solo hay que elaborar un plan de negocio, sino que hay que hacerlo bien, como un experto.

 

Demos un ejemplo: supongamos que un emprendedor ha estimado ventas anuales de 200.000€ y unos beneficios de 50.000€. Llega el experto y después de estudiarlo más en profundidad, se da cuenta que las ventas serían más bien de 150.000€. ¿Esto significa que el proyecto no sería rentable? No necesariamente. De saber que debe contar con ventas inferiores es posible que el emprendedor escoja otra estrategia de costes y gastos, y finalmente pueda ganar 40.000€.

 

El experto puede ayudar en muchos más aspectos. Aporta una visión externa y mucho más objetiva sobre el proyecto, que lógicamente para su promotor es algo emocional y por lo tanto más subjetivo.

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