Como negociar precios y condiciones para ahorrar

como negociarHay algo en nuestra educación occidental que nos frena a la hora de negociar precios en cualquier lado. Es un tipo de vergüenza, asociada al concepto de tacañería, que sin embargo no tiene justificación alguna. En un libre mercado, los consumidores tienen todo el derecho del mundo a negociar con los proveedores. Además, el dinero ahorrado va a servir a otros propósitos como desendeudarse, ahorrar para la vejez, o pagarse un capricho. No tiene nada que ver con ser tacaño, sino con una buena gestión de la economía personal. Aprender como negociar forma para de nuestra guía sobre como ahorrar dinero. Es el consejo nº47.

Las dos reglas de oro para aprender a negociar

Si no lo pides, no te lo van a dar.

Es obvio, pero si dejas que la vergüenza te impida pedirle al vendedor un esfuerzo, el no lo va a proponer de buena gana.

La negociación empieza y acaba cuando te dicen que no.

Si no hay desacuerdo, no puede haber negociación. Negociar no se limita a pedir una rebaja. Si te dicen que no, tienes que presentar argumentos para intentar conseguir algo. El primer “no” empieza la negociación.

Pero si después de argumentar e intercambiar llegas a otro “no”, tienes que saber parar y concluir la negociación aceptando lo que has conseguido. No se puede ser intransigente. Y a veces no conseguirás nada.

¿Qué puedes negociar?

Casi todo. Evidentemente, no puedes presentarte en la caja del supermercado con una compra de 80€ y solicitar una rebaja. Pero en prácticamente todos los otros escenarios de compra o gasto lo puedes intentar.

  1. Las compras de mucho importe son las que más se prestan a la negociación. Estoy hablando de adquirir una vivienda, alquilarla, o comprar un coche. En estos casos hasta las personas menos habituadas a negociar suelen hacerlo, motivadas por la importancia de la compra.
  2. Bajando un escalón en el coste, nos encontramos con una segunda categoría de productos y servicios que ya muchos menos compradores suelen atreverse a negociar. Se trata de la compra de grandes electrodomésticos, de vacaciones y viajes, y cualquier compra que signifique un desembolso fuera de lo habitual. Por su alto precio teórico, se pueden conseguir buenos ahorros negociando.
  3. Después están los distintos proveedores de servicios (telefonía, energía, servicios bancarios) que pese a ser grandes compañías con tarifas en principio establecidas son muy sensibles a la negociación, siempre que se use la estrategia adecuada.
  4. Finalmente, están todas las compras de menor importancia que podemos hacer a diario o semanalmente, desde la ropa hasta el mercado o la consulta del dentista.

¿Cómo negociar?

Siempre con una sonrisa. Es necesario crear empatía con el vendedor. La negociación es un juego, no una lucha. Y todavía es más eficaz si además de generar simpatía entra un ápice de seducción natural. Normalmente las negociaciones entre personas de sexos opuestos tienen mejores resultados.

¿Qué argumentos usar?

Dependiendo de la situación, los argumentos que se pueden usar van a ser distintos, pero todos tienen un aspecto en común. Tienes que demostrar que te interesa mucho la compra, pero que te frena un aspecto u otro. Y como dijimos antes, este discurso positivo va acompañado de una sonrisa.

Para las compras de mucho importe, un argumento que suele funcionar es pretender que no te alcanza el dinero, por poco. Por ejemplo un piso donde te piden 150.000 y resulta que puedes pagar 140.000€. Si convences al vendedor que estás decidido a comprar pero que no puedes porque te falta este pico, es muy probable que haga un esfuerzo, especialmente en un entorno bajista.

Mostrar el dinero también puede ser una buena técnica. Imagina que vas a comprar un coche de segunda mano y que te piden 4.500. Si traes 4.000€ en metálico, es posible que el vendedor se ablande. Psicológicamente, ver el dinero sobre la mesa influye mucho, ya que da la certidumbre de cerrar la operación. Funciona muy bien con alquileres, especialmente si adelantas el pago de varias mensualidades.

La fidelidad es un argumento que se puede usar en un sentido o en otro en función de la situación. Si estás comprando en la tienda del barrio, puedes usar este argumento en positivo para conseguir mejores precios. Pero si hablas con un proveedor de servicios, como en telefonía, la solución es hacer el contrario. Llamas para darte de baja, lo que provocará una propuesta de mejor precio, de teléfono nuevo o cualquier otra mejora en las condiciones.

También puedes jugar con el ego del vendedor, alabando su producto (sin pasarte).

¿Qué estrategia usar para negociar?

La mejor estrategia, y la más habitual en cualquier negociación comercial, es pedir más para obtener algo. Se puede hacer básicamente de dos formas.

  • La primera es pedir un precio muy por debajo de lo que pide el vendedor y aceptando negociar un poco a la alza para llegar a un acuerdo a un precio que te parezca atractivo. El problema de esta forma de proceder es que puedes desanimar al vendedor. Tu petición inicial le puede parecer exagerada.
  • La segunda técnica, más recomendable, es pedir diferentes puntos a la vez. No se trata solo del precio. Puedes pedir una rebaja, que te regalen una garantía, los gastos de transporte o que no te obliguen a una duración mínima de contrato. Si pides cuatro o cinco puntos razonables a la vez, es muy difícil para el interlocutor decirte que no a todo. Puede que acepte el punto que menos te interesaba, pero habrás conseguido algo.

No te desanimes

Negociar algo no garantiza para nada que se pueda conseguir. Muchas personas intentan conseguir algunas rebajas sin éxito. Al no obtener lo que querían, se desaniman y abandonan la idea de negociar como si fuera inútil. Sin embargo hay que perseverar. Con el tiempo y la práctica se aprende a perder la vergüenza y va mejorando la técnica. Lo importante es valorar cada logro. No olvides que la mayoría de la gente no se atreve a pedir, y por lo tanto no obtiene lo que has conseguido.

¿Y tú? ¿Sabes como negociar? ¿Cuál es tu mejor anécdota al respecto? No dudes en compartirla con el resto de lectores.

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