Financiación sin intereses: ventajas y peligros de aplazar pagos

financiación sin interesesSin duda uno de los grandes argumentos comerciales de nuestros tiempos es la oferta de una financiación sin intereses. Las propias cadenas de distribución ofrecen comprar algunos de sus productos más caros en cómodos plazos y sin cobrar intereses. Suena muy bien, y en contadas ocasiones puede incluso ser rentable económicamente. Pero la verdad es que normalmente la financiación sin intereses conlleva más peligros que beneficios.

¿Cuándo merece la pena comprar con una financiación sin intereses?

En este apartado nos ceñimos solamente al análisis económico de la operación. Vamos a suponer que no existe ninguna duda que se vayan a pagar las cuotas.  También suponemos que nos íbamos a comprar el producto igualmente. Una financiación que sea realmente gratuita (es decir a TAE 0% y sin comisión de apertura) puede ser ligeramente interesante en algunos casos:

  • Si disponemos de ahorros que generan intereses, es más interesante financiar gratis la compra que reducir el capital que está dando rentabilidad.
  • Si íbamos a financiar la compra igualmente, evidentemente es mejor no tener que pagar nada por la financiación.

En el primer caso, cuanta más rentabilidad se saca a los ahorros, más interesante es financiar esa compra.

En el segundo caso, el pago aplazado sin coste un mal menor. Pero no es una situación sana desde el punto de vista de las finanzas personales, porque se depende demasiado del crédito.

Una herramienta que empuja a comprar algo que no necesitamos realmente

El primer inconveniente del pago aplazado sin intereses es que convence a demasiadas personas para que compren algo que no necesitaban. Y me dirás que lo mismo ocurre con las rebajas, los descuentos exclusivos o los programas de fidelización. Es cierto, la financiación sin intereses es un argumento comercial más para promocionar las ventas. Pero tiene un poder mayor que el descuento y unas consecuencias más duraderas.

El arma de la psicología

Imagínate que pasas delante de un televisor de última generación. Cuesta 999€. A pesar de que sepas que en realidad son mil euros, la estrategia de no redondear el precio te lo hace ver un poco más barato.

Ahora imagina que al lado del precio tienes un cartel que te dice: fináncialo sin intereses en 20 cuotas de 49,95€. ¡Qué barato! Ni siquiera te va a costar 50€ al mes. Pagar 1.000€ de golpe es un agujero para tu economía. Pero menos de 50€ al mes es muy tentador. Casi no se nota. Reconócelo, muchas personas estarán más dispuestas a comprarlo así. Además no hay que pagar intereses.

Con este ejemplo te explico cómo puedes llegar a comprar algo que no necesitabas. Pero la dilución del precio en varias cuotas también incita a optar por una gama más alta. Pon que ibas a comprar un televisor normal de unos 499€, financiado a 10 meses. Entre pagar 49,9€ al mes y pagar 59,9€ tampoco hay tanta diferencia, ¿verdad? Y así te pillas un modelo mejor. ¡Felicidades, te acabas de gastar 100€ más que lo previsto! Imagina lo que puede ocurrir con plazos mayores y productos más caros.

Una financiación es un compromiso

Antes comenté el uso de los descuentos promocionales. Es cierto que tienen un efecto psicológico e incitan a comprar. Pero una vez que has hecho la compra, ya se acabó. No es así con la financiación. Por mucho que no lleve intereses, has firmado un contrato con una financiera, con todo lo que implica (eso lo detallaremos más adelante).

Piensa que tendrás que pagar, ocurra lo que ocurra. Si tu situación financiera empeora seguirás teniendo que honrar esta obligación. Si se rompe el televisor por un descuido tuyo, estarás sin aparato y con una deuda. Ya sé que parecen eventos improbables pero el compromiso adquirido es importante.

La financiación sin intereses raramente es gratuita

¿Cómo? ¿Pero qué nos estás contando? ¿Cómo no va a ser gratuita la financiación si no hay intereses? Pues como te lo cuento. Hace muy poco hice un artículo sobre la diferencia entre el tipo de interés nominal (TIN) y la tasa anual equivalente (TAE). Una financiación gratuita tiene un TAE del 0%. Una financiación sin intereses puede tener gastos de gestión y otras comisiones que hacen que el TAE no sea 0%.

Pero todo eso funciona mucho mejor con ejemplos

En la fecha de publicación inicial de este artículo revisé las condiciones de varias empresas que ofrecen este tipo de promociones. Comparto los enlaces a continuación. Ten en cuenta que cuando leas esta información puede que ya no esté actualizada. Pero da igual, porque esas empresas hacen campañas de financiación regularmente, y el objetivo es explicarte cómo funciona.

Ejemplo de financiación sin intereses en Carrefour

El primer ejemplo que he mirado son las condiciones para financiar una compra con la tarjeta Pass de Carrefour. Imagina que quieres comprar algo que cuesta 500€ usando el pago aplazado.

  • Tienes la opción de pagar en 3 meses sin intereses la cantidad de 166,67€. En este caso, no hay gastos de apertura, y el TAE es del 0%.
  • También puedes pagar en 10 meses sin intereses cuotas de 50€, menos la primera de 60€ que incluye la comisión de apertura. En este caso, pese a tener un TIN al 0%, el TAE sale al 4,5%.

En ambos casos, el aplazamiento de los pagos no conlleva intereses, pero solo la primera opción es realmente gratuita.

Ejemplo de promoción financiera en El Corte Inglés

Cuando consulté la página de El Corte Inglés, tenían una promoción hasta final de mes con las siguientes condiciones en caso de compra de productos de electrónica (pongo los mismos ejemplos que ellos en su página).

  • Compras un producto por 249€. Le sumas 9€ de comisión de apertura, y te salen 12 cuotas de 21,5€ (TAE 6,81%).
  • Ahora imagina que compras algo por 620€. De nuevo tienes que contar con los 9€ de comisión de apertura y te salen 12 cuotas de 52,42€ (TAE 2,70%).

En ambos casos, pese a no cobrar intereses, la financiación no es gratuita.

Ejemplo de financiación en Worten

En la tienda online de la cadena de electrodomésticos portuguesa tenían una promoción hasta la semana que viene. En ella financiaban sin intereses ni comisión de apertura para un periodo de entre 4 y 6 meses. El importe financiado tenía que ser entre 90 y 2.500€ y la cuota mínima de 30€. Todo eso financiado por Oney, la financiera del grupo Alcampo. En este caso, sí que se trataba de financiación gratuita, con TAE del 0%.

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Esos son solo algunos ejemplos de empresas, pero la verdad es que raramente la financiación sale totalmente gratuita. Y es normal, la financiación tiene un coste. Lo que hacen las marcas es subvencionar el crédito pagando ellas los intereses. Y lo hacen porque consiguen más ventas y más negocio para sus financieras.

El coste de los intereses de demora

Aunque consigas una financiación con un TAE del 0%, no significa que el crédito te vaya a salir gratuito. Como ya hemos dicho, cuando optas por el pago aplazado estás comprometiéndote a cumplir con los pagos mensuales. En la mayoría de los casos las personas honran sin problema sus créditos. ¿Pero qué ocurre si por algún despiste o una falta de liquidez temporal no pagas una cuota? Muy fácil: tendrás que pagar intereses de demora.

Es muy importante que leas la letra pequeña, porque a menudo esos intereses son muy elevados, alrededor de un 18% más o menos.  En otras palabras, si te despistas y dejas de pagar 4 cuotas de 50€, cuando te vayas a dar cuenta tendrás que pagar 7,5€ de intereses de demora. Eso puede parecer un importe ridículo, pero puede hacer que el TAE de la operación pase del 0% al 5%. Y eso es en un caso que se soluciona rápido. Si tardas más en pagar, el coste se puede volver crítico.

El mal hábito de usar los créditos

Otra cosa negativa que la financiación sin intereses es que acostumbra a la gente a usar el pago aplazado. Claro que el problema no es la herramienta, sino el uso que se hace de ella. Pero hay que reconocer que muchas personas viven al día, tirando de créditos o de tarjetas de pago aplazado, porque cogieron malos hábitos al respecto.

Un caso típico de la trampa del crédito

Pagar a crédito permite gastarse más de lo que uno ingresa, pero solo durante un tiempo. Imagina la situación de una persona que recibe su nómina al principio del mes. Durante los 30 días siguientes se lo gasta todo. Al final, tiene la cuenta a cero, y vuelta a empezar. Esa persona tendría que aprender a ahorrar parte de sus ingresos, pero no es el tema del artículo.

Ahora esa persona descubre que puede usar la tarjeta de la financiera de su hipermercado favorito para pagar sus compras del mes al principio del mes siguiente. Gratis. Le parece una buena idea, y lo hace. A final de mes, se da cuenta que tiene 300€ sobrante en la cuenta. Pero sabe que viene el pago de la tarjeta del hiper, así que no se los gasta.

El mes siguiente se da cuenta que el débito de la tarjeta de la financiera del hipermercado viene después de cobrar la nómina. Cuando surge la oportunidad de gastar dinero en un capricho, piensa que se lo puede permitir. A final de mes su saldo bancario es cero. Y cuando cobra la nómina, enseguida una parte desaparece por el débito de la tarjeta.

Así es como poco a poco, esa misma persona se encuentra con una situación diferente a la inicial. Cuando se va acostumbrando a la comodidad aparente del crédito, cae en la trampa. Ahora cuando cobra la nómina simplemente cubre las deudas. Pasa todo el mes sin dinero en la cuenta, tirando solamente de crédito. Como esos créditos tienen coste (intereses, comisiones), en realidad una parte de su presupuesto ya no está disponible. Y ya no tiene ningún margen de maniobra en caso de imprevistos, salvo si se endeuda más y hace la bola más grande.

A las financieras les interesa

La situación que he descrito antes es económicamente mala. Pero cada uno es libre de tomar sus decisiones financieras. Como lo he dicho antes, cada uno es responsable de sus actos. Dicho eso, está claro que el motivo de ofrecer financiación sin intereses no es únicamente para vender más productos. A las financieras que participan en esas operaciones también les interesa. Y por eso, a menudo ellas sacrifican la rentabilidad de esas operaciones.

Porque, simplemente, les interesa que la gente se acostumbre a la comodidad de usar créditos. Es su negocio. Quien empiece a usar el pago a plazo sin coste  es más susceptible de acabar contratando otras financiaciones más adelante, aunque conlleven el pago de intereses.

 

Y eso es lo que te quería contar sobre esas promociones. ¿Quieres aprender a ahorrar? Echa un vistazo a nuestros más de 100 consejos de ahorro.

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