Lo importante es invertir

lo importante es invertirA menudo hay debates entre los inversores particulares para saber si es mejor optar por los activos inmobiliarios o la renta variable. Dentro de las opciones que ofrece la bolsa, están quienes prefieren las empresas de crecimiento, los que, como yo, optan por las dividenderas, y también están quienes prefieren no complicarse y elegir índices. Pero, lo importante no es tanto en qué vas a invertir, sino el hecho de hacerlo.

Millones de personas viven al día

Tengo varios amigos que trabajan en la educación pública. Como tal, suelen estar en grupos de profesores donde se comparten dudas e informaciones. Una cosa curiosa es ver cómo, cada fin de mes, decenas de personas preguntan angustiadas si ya se ha cobrado la nómina del mes.

Siempre me ha llamado mucho la atención este tipo de detalles. Estamos hablando de personas que tienen un sueldo normal, diría incluso decente. Personas que cuentan con una gran seguridad de empleo, incluso cuando trabajan como interinos. En teoría, la inmensa mayoría de esas personas deberían poder ahorrar, pero se ve que muchas de ellas viven al día. Parece que no pueden arriesgarse a cobrar la nómina un par de días más tarde, porque entonces podrían tener problemas con la hipoteca y las otras deudas pendientes.

En la mayoría de los casos, la ausencia de ahorro es una elección

Es cierto que muchas personas en nuestro país tienen un sueldo bajo, que no da mucho margen a poder ahorrar. Sin embargo, como muestra el ejemplo anterior, también son muy numerosas, yo incluso me atrevo a decir que las que más, las personas que podrían ahorrar, pero no lo hacen.

Muchas de esas personas simplemente se han acostumbrado a gastar todo lo que ingresan. Cada aumento de ingreso se traduce en un aumento del gasto. No ahorran porque no quieren, pero se han autoconvencido que no lo hacen porque no pueden. La culpa es de los precios, de los bajos salarios, y en ningún momento se plantean poner más disciplina financiera en sus vidas.

No es complicado ahorrar

Sin embargo, hay muchísimas maneras de gastar un poco menos sin que afecte la calidad de vida real. Por ir un poco menos a restaurantes, comprar un poco menos de ropa o reducir ligeramente el presupuesto para viajes y escapadas no se vive peor. Hacer un presupuesto familiar y repasar todos los gastos para ahorrar un poco cada mes no supone mucho trabajo.

Solo hace falta un poco de voluntad y de autoconciencia sobre lo que se gasta. Se puede usar el método de la transferencia automática, quizás incluso aplicando la regla del 50 30 20. Pero, en realidad, el método da igual. Lo importante es decidir hacerlo.

Ahorrar es el medio para invertir

Apartar una fracción de tus ingresos cada mes es mejor que gastártelo todo. Pero no basta. Como hemos visto en tiempos recientes, la inflación se puede comer tu capital a gran velocidad, si las condiciones macroeconómicos lo permiten. Por eso, necesitas invertir. Para, al menos, conservar lo que has ahorrado.

Pero, sobre todo, la inversión a largo plazo tiene un efecto multiplicador. Gracias al interés compuesto, si consigues un rendimiento ligeramente superior a la inflación, al final tu capital crece cada vez más rápido. Con una buena disciplina financiera, al cabo de 20 o 30 años tendrás una situación económica muy envidiable.

Y, repito, para eso no hace falta caer en la tacañería. No es necesario vivir como un ermitaño. Puedes tener el mismo ritmo de vida que tienes ahora, pero simplemente priorizando mejor tus gastos. Por poner un ejemplo, uno de mis amigos usa una app de descuentos en restaurantes para pagar entre un 20 y un 50% menos en cada salida. Es decir que puede cenar dos veces fuera por el coste de una cena. Lo mismo pasa con vuelos, alojamientos, ropa y mucho más.

Recuerda, lo importante es invertir

Vivir al día no es vivir bien. Es hipotecar el futuro sin realmente conseguir una mejor calidad de vida. El consumismo tiene efectos muy negativos sobre las finanzas personales. Pero, si decides tomar el control de tu presupuesto, puedes cambiar las cosas.

Ahorra e invierte. Me da igual que compres un piso para alquilarlo, optes por bonos de tesoro, un índice bursátil o una cartera de acciones. Lo importante es invertir, y hacerlo sabiendo lo que estás haciendo. Dentro de unos años, si tomaste esa decisión, te darás cuenta de que era lo mejor que podrías haber hecho.

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